miércoles, 28 de mayo de 2014

La preguntita

Qué duros eran aquellos domingos. Maleta, despedida y coche. Llegar y colocarlo todo. Uno tras otro. Cuanto cuesta adaptarse y cuanto cuesta "desadaptarse".

Y en un chasquido, dos años fuera. Una buena decisión esfumada y muchas más decisiones que tomar esperando muy cerquita. Otra vez con la dichosa preguntita. Si es que todo pasa muy rápido, aunque lo veamos a años luz...
Recogerlo todo, despedirte, llorar, seguir recogiendo, volver a llorar. Todo irá quedando a lo lejos. Las noches en vela durmiendo en el sofá y todo aquello que has conseguido en este tiempo. Así es como se aprende, como se valora el esfuerzo de tu familia. De esta forma se sabe quienes son los que están ahí de verdad, y yo ya me di cuenta hace tiempo. No tengo ninguna duda, ellos son a los que doy mil gracias. Por las palabras, por el apoyo y por todo.

Aguantar mirando todas esas pequeñas luces. Miles de luces que parecen minúsculas. Ver como se apagan las farolas del parque, una a una. Seguir viendo el parpadeo de esa que está estropeada desde hace ya tiempo. El sonido del tren a las tantas y a las pocas. Ese sonido al que no pensaba acostumbrarme nunca y que ya ni escucho. Muchas mañanas, muchas tardes, muchas noches, y todo aquí, conmigo misma. Ha sido genial.

Una vez más, desde el pisito enfrente de las vías.




martes, 20 de mayo de 2014

Latido a latido.

Hay cosas hermosas. El tener pasión por algo es una de esas cosas. Quién me iba a decir a mi que podría sentir esto por estos colores. Que iba a llorar viéndoles llegar lejos. Que iba a emocionarme de esta forma, que iba a dar saltos y a gritar como una loca celebrando cada gol. Nunca imaginé disfrutar tanto.

Y aquí entras tú. El que de una forma u otra consiguió transmitirme todo esto. Lo curioso es que nunca me dijiste: "tienes que ser del atleti". Yo solita me encargué de serlo y de llevar todo eso que tú llevabas dentro.
Que duros aquellos años en los que solamente vieron batallas perdidas y que bonito es ver todo lo que estamos viendo ahora. En los momentos grandes pienso: "Como me gustaría que estuviese aquí para ver todo esto". Me encantaría. Me imagino abrazándonos en cada gol, llorando de alegría y gritándole a los cojines para no aterrorizar a los vecinos. Sería algo precioso. 

Es algo simple que nos hace felices. Que me hace feliz y que te hacía feliz. Una de cal y dos de arena. Sufriendo, pero siempre delante del televisor. Llorando de impotencia o bien de felicidad. Noventa minutos para acabar con las diez uñas de las manos. Algo sin explicación. Ningún spot publicitario es capaz de explicar con palabras lo que se siente. Yo creo que nadie es capaz. Todo lo que diga serán pequeños matices de este sentimiento, pero nunca podré expresarlo mejor que con lágrimas. Algo tan grande y tan fuerte como el acero. Que se lleva dentro, muy adentro desde que naces. 

Todo esto te lo dedico a tí. Cada gol, cada victoria, cada título y cada lágrima. Porque sin saber la razón, todo esto te lo debo a tí. Yo me encargaré de celebrarlo como si fuésemos dos y de llevarlo conmigo toda la vida. Gracias por haberme transmitido tanto.

LA HISTORIA SE ESCRIBE LATIDO A LATIDO.

A mi estrellita.