martes, 27 de diciembre de 2016

Y ser libre (H)

Se dejó llevar por las olas. La marea la iba llevando cada vez más lejos. Levantaba la cabeza de vez en cuando para observar la orilla de la playa pero parecía no importarle la distancia.
Se dejó llevar y cuando volvió a levantar la cabeza de su tabla, la orilla había desaparecido. Estaba rodeada por azul, solamente por azul. Podía mojarse las manos con el azul verdoso del agua y respirar el azul intenso del cielo. 
En ese momento levantó su cuerpo y se quedó sentada. No hacía pie, pero tampoco parecía importarle. La corriente la había sumergido en una situación en la que que nunca había estado, pero no sentía miedo. Más tarde una gaviota se posó sobre su tabla y comenzó a balancearla. Acabó cayendo al agua y comenzó a reírse. Tragaba agua e intentaba agarrarse a su tabla pero no dejaba de reír. Y allí estaba... con agua, con cielo, sin orilla y sin miedo. Era libre, y lo era porque se había dejado llevar. 

¿Y si te dejas llevar? ... No sabrás donde te diriges, pero serás libre. 

-Tus decisiones y la libertad de tomarlas-



lunes, 19 de diciembre de 2016

En estado puro

Tu historia es tuya, aunque la compartas. Solamente tú puedes sentirte de alguna forma especial al afrontar tus situaciones. Tú, solamente tú.
Un lugar… mil desafíos; la distancia... la “soledad”. Estando solo ante el mundo no puedes permitirte caer, aunque eso es solamente un conflicto entre tu corazón y tu mente. Caes, y no lo haces del todo, pero caes. Los recuerdos te transportan y te debilitas, es inevitable.

Y cuando vuelves a tu lugar te permites ser más débil… y ¿por qué?
porque tienes cerca a tu gente, tan cerca que puedes mirar a los ojos, abrazar y sentir las lágrimas, las tuyas y las suyas. Es sencillo. Eres fuerte, pero solamente tú eres capaz de convertir esa fuerza en debilidad al dejarte llevar.


Tus lágrimas hablan por sí solas...
No es debilidad, es sensibilidad.
Sensibilidad en estado puro.

viernes, 18 de marzo de 2016

(Des)ordéname

Cuando te escucho entrar, tiemblo. De amor.
Quiero decirte despacio que me encanta que hayas entrado aquí.
Que hayas llegado al límite y que lo hayas (des)ordenado todo.
Desordenando mi pelo, (des)ordenaste también mi vida. Ahora no se donde guardé los sentimientos oscuros. Supiste romper las fronteras como nadie y todavía no se como lo conseguiste. Lo cierto es que sí. Esa capacidad para desnudar los sentimientos...
Única, como las manchas de tus ojos, como tu locura.

Y es que todos necesitamos a alguien que (des)ordene nuestra vida y venga dejando las puertas de par en par para que pueda entrar el sol. Que nos haga sacar los bueno y olvidar donde guardamos lo malo. Que nos desordene por fuera y nos ordene por dentro.

Mi mundo es mejor desde que tú lo (DES)ORDENASTE.

viernes, 11 de marzo de 2016

Hoy


Ese tren que se quedó en el camino
y no llegó a su destino.

 "En casa te esperan,
la comida está en la mesa"

"Esa, esa es la canción que estoy
deseando bailar contigo"

"Hoy salgo antes del trabajo,
yo recojo a los niños"

"Hoy tengo tiempo para ti,
hoy es nuestro día"

Hoy te echan de menos.
Hoy y siempre.
Hoy la herida escuece más de la cuenta.
Como la cuenta atrás,
esa que ahora es perenne.

Él, ella, ellos, tantos.

A los que fueron esperados
y no llegaron.


- El destino está en el camino - 11M

Ardo

Ardo,
sin querer, ardo.

Mi mente vuela
y se queja de la altura,
una altura de vértigo,
ese que sentí contigo.

Juntos ardíamos y lo sigo sintiendo.

Muy cerca, tanto que quema,
tanto que arde.

Hasta las palabras,
esas que se agarran a mis cuerdas vocales,
sin miedos, sin prisas, con males.

Ahora sangro,
como mi pluma sobre el papel,
como tus labios de miel.

Vivo, y lo hago sin ti,
sin tu vértigo,
sin tu ardor,
y sin tu miel.

miércoles, 3 de febrero de 2016

MR

Sin pensarlo ni un momento cogí un tren. No quise saber el destino, solo buscaba perderme. Me venían imágenes de tus ojos verdes, esos en los que me había perdido en tantas ocasiones. Esa mirada de la que no creía poder escapar.

Quise perderme, pero sin darme cuenta me encontré a mi misma.

jueves, 7 de enero de 2016

Amberes

La mayoría de las vidas están destinadas a viajar. Hay quien lo hace por ocio y quien tiene que hacerlo por trabajo.
Muchas de estas vidas se pasan la vida buscando su sitio. Ese sitio idóneo donde poder encontrar una media naranja, un medio limón o un medio aguacate; pero no se dan cuenta de que existen más cosas aparte de encontrar el "lugar perfecto".

Si viajas, te enamoras. De los paisajes, de la naturaleza, de la comida, de los bares, de las personas... Normalmente son las últimas las que retienen más, las que hacen que vuelvas, o tal vez que te marches lejos. 
La verdad es que se podríamos hacer un collage con todas las cosas buenas de cada lugar, aunque siempre habrá uno que recoja todo lo que necesitas, todo aquello que te llena por dentro.

         


La mayoría prefiere los lugares cálidos, donde las estaciones se reducen a una. El humor es diferente cuando te levantas a veintidós grados y te vas a la playa a darte un baño.
Pero existen lugares fríos donde se tiene que estar sí o sí. Donde el hielo mañanero congela los pelillos de la nariz.

El consuelo es que siempre se puede volver, a pesar del frío y de tantos kilómetros. Y siempre acabamos volviendo, ¿a dónde? a nuestro sitio, ese que siempre será nuestro sitio aunque estemos lejos, el lugar donde nacimos y donde hemos vivido siempre. Nuestro hogar, el que acoge a cualquiera y donde están las personas más importantes de nuestras vidas: la familia.

¡Hasta pronto guerrero!