Tu historia es tuya, aunque la compartas. Solamente tú puedes sentirte de alguna forma especial al afrontar tus situaciones. Tú, solamente tú.
Un lugar… mil desafíos; la distancia... la “soledad”. Estando solo ante el mundo no puedes permitirte caer, aunque eso es solamente un conflicto entre tu corazón y tu mente. Caes, y no lo haces del todo, pero caes. Los recuerdos te transportan y te debilitas, es inevitable.
Y cuando vuelves a tu lugar te permites ser más débil… y ¿por qué?
porque tienes cerca a tu gente, tan cerca que puedes mirar a los ojos, abrazar y sentir las lágrimas, las tuyas y las suyas. Es sencillo. Eres fuerte, pero solamente tú eres capaz de convertir esa fuerza en debilidad al dejarte llevar.
Tus lágrimas hablan por sí solas...
No es debilidad, es sensibilidad.
Sensibilidad en estado puro.
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