Echo de menos poder completar mis días con tus visitas. Esas visitas que completaban algo más; mi alma, tu alma. Ese tipo de felicidad solo me lo dabas tú y ahora mi felicidad es otra. Una bonita felicidad pero a la que le falta una pieza, tú.
Piso poco esa calle. Cuando paso por allí mi alma se mete dentro de esas cuatro paredes mientras mi cabeza sigue caminando hacia mi destino, que no volverá a ser ese. Un lugar en el que me dejé los cuatro sentidos hasta el último minuto y en el que fui feliz junto a ti.
Lo echo tanto de menos.
Te echo tanto de menos.
Pero se que me sigues completando allá donde estés.
Gracias por tanto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario