jueves, 7 de enero de 2016

Amberes

La mayoría de las vidas están destinadas a viajar. Hay quien lo hace por ocio y quien tiene que hacerlo por trabajo.
Muchas de estas vidas se pasan la vida buscando su sitio. Ese sitio idóneo donde poder encontrar una media naranja, un medio limón o un medio aguacate; pero no se dan cuenta de que existen más cosas aparte de encontrar el "lugar perfecto".

Si viajas, te enamoras. De los paisajes, de la naturaleza, de la comida, de los bares, de las personas... Normalmente son las últimas las que retienen más, las que hacen que vuelvas, o tal vez que te marches lejos. 
La verdad es que se podríamos hacer un collage con todas las cosas buenas de cada lugar, aunque siempre habrá uno que recoja todo lo que necesitas, todo aquello que te llena por dentro.

         


La mayoría prefiere los lugares cálidos, donde las estaciones se reducen a una. El humor es diferente cuando te levantas a veintidós grados y te vas a la playa a darte un baño.
Pero existen lugares fríos donde se tiene que estar sí o sí. Donde el hielo mañanero congela los pelillos de la nariz.

El consuelo es que siempre se puede volver, a pesar del frío y de tantos kilómetros. Y siempre acabamos volviendo, ¿a dónde? a nuestro sitio, ese que siempre será nuestro sitio aunque estemos lejos, el lugar donde nacimos y donde hemos vivido siempre. Nuestro hogar, el que acoge a cualquiera y donde están las personas más importantes de nuestras vidas: la familia.

¡Hasta pronto guerrero!

lunes, 2 de noviembre de 2015

Viento de cara

Hoy es un día clave y sin querer afloran los sentimientos.

Hoy quiero devolverle a una persona todo lo que me ha dado durante años. Estando juntas y sin estarlo, siempre hemos tenido una conexión especial que nos hace felices. 
Ella me dio los mejores consejos. Me ayudó a dejarme llevar cuando mis miedos y mi forma de ser no me dejaban.

Entiendo tus miedos, todos tenemos miedos, pero las etapas que se van traen otras nuevas. Yo también he compartido contigo mis etapas. Un día como hoy hace dieciséis años marcó mi vida, lo sabes de sobra. La verdad es que marcó más a las personas que me rodeaban en ese momento, a "los mayores". Y aquí estoy, aquí estamos, viviendo otra etapa, otra más después de tantas.

Hoy, y solamente hoy, te diré que vueles. 
Quiero que pienses que en algún sitio está esa persona. Una persona que puede sacarte mil sonrisas por segundo y que con una mirada es capaz de hacerte sentir algo más fuerte de lo que has sentido nunca. Porque esa persona existe. Tú me lo decías y ahora te lo digo yo. Te digo que tienes la capacidad de emocionar con palabras, pero que lo guardas todo muy adentro. Puedes aportar cosas geniales a las personas, y solamente lo sabe la gente que te conoce. Tú también lo sabes. Sabes que eres magnifica, creativa, sensible, risueña. Lo sabes y lo sabemos. Todas esas virtudes y también defectos, son tu pasaporte hacia la felicidad. Me refiero a esa felicidad diferente, a esa felicidad que has intentado encontrar pero que ha estado jugando al escondite contigo. 

Mientras esté escondida sigue mostrando todo lo que eres, todo lo que te caracteriza y todo lo que te hace especial. La felicidad está en muchos sitios. Y esa que necesitas puede estar escondida tras un pelo corto y músculos o quizá tras un pelo largo y unas pestañas maquilladas. Tus preciosos ojos quedan bien con cualquier complemento. Cualquier persona que te acompañe podrá presumir de exterior, pero sobre todo de interior. 

Hoy, y solamente hoy, te diré: VUELA. Y si se te rompen las alas yo estaré aquí para arreglarlas. Para hacer que puedas seguir volando cada vez más alto. 

La felicidad está donde tú quieras que esté. 

Siempre contigo, Paula.

martes, 26 de mayo de 2015

"En los vértices del tiempo anidan los sentimientos"

Miro hacia atrás y se me ponen los ojos vidriosos. Todas las imágenes que me vienen son preciosas y sigo recordando tu voz. No parece pasar el tiempo. No parece que haya sucedido nada, pero sí.

Echo de menos poder completar mis días con tus visitas. Esas visitas que completaban algo más; mi alma, tu alma. Ese tipo de felicidad solo me lo dabas tú y ahora mi felicidad es otra. Una bonita felicidad pero a la que le falta una pieza, tú.

Piso poco esa calle. Cuando paso por allí mi alma se mete dentro de esas cuatro paredes mientras mi cabeza sigue caminando hacia mi destino, que no volverá a ser ese. Un lugar en el que me dejé los cuatro sentidos hasta el último minuto y en el que fui feliz junto a ti. 

Lo echo tanto de menos. 
Te echo tanto de menos. 
Pero se que me sigues completando allá donde estés. 

Gracias por tanto.



miércoles, 10 de diciembre de 2014

Intocables

En veinte minutos se lo sacó todo de la chistera. No sacaba ni palomas, ni conejos blancos, sacaba sentimientos. Sentimientos de amistad, de amor, de cariño, sentimientos sinceros. Podía llegar a cualquier persona con tres líneas de palabras, enganchadas una a una con hilo de pescar. Ese hilo transparente que hace que las palabras no se caigan de los renglones. Y que más da si son palabras o trazos, si los dos nos hacen sentir bien. 

Llegan momentos en los que tu chistera necesita canciones tristes y párrafos bonitos para sacar sentimientos. Los corchos llenos de fotos, preferiblemente en tonos blancos y negros y sepia, te hacen sacar cosas realmente bonitas sin que seas consciente.
Te puedes encalar durante minutos viendo esa foto que se hizo por casualidad a saber cuando. Una de esas casualidades que dejó en el mundo una imagen preciosa de la mujer que te dio la vida. Si miras sus ojos y su sonrisa, las lágrimas de emoción van deslizándose sobre tus mejillas y hasta los cristales de tus gafas se empañan. Y al final te quedas con esa. Esa que te hace sentir a cualquier momento. 
Al lado está aquella foto restaurada por unas manos fabulosas y que también es una de las "intocables". Los ojos con los que un día miró y con los que ahora miro yo. Esos preciosos ojos verdes que brillan allá donde esté. Fotos que muestran lo bonita que es la juventud y que demuestran que nunca es eterna. 

Llega la navidad y las fotos son los recuerdos materiales que nos quedan. De los que están y de los que se marcharon. Recuerdos eternos que siempre van a ser "intocables". Recuerdos que están muy bien guardados donde nadie los puede ver.



Dibujo sin terminar



domingo, 12 de octubre de 2014

Siempre existen las segundas

Y llega un momento en el que todo se olvida...

Solamente le das paso a lo bueno. Las fotos te hacen ver que hubo muchas más cosas bonitas que malas y eso te hace buscar otra oportunidad. Siempre pensé que todo el mundo se merece una segunda. Habrá más de una a nuestras espaldas y mal aprovechada, pero esos recuerdos me siguen conmoviendo por dentro. Esas imágenes lo reflejan todo. Reflejan todo lo que podría ser y ahora no es. Nadie es de piedra.
El tiempo pasa y las cosas cambian. Algo se mueve por dentro al pensar en todo aquello y la verdad es que nunca quise dejarlo pasar. Lo cierto es que aunque nos empeñemos en dejarlo pasar, si algo nos mueve por dentro, no podemos ignorarlo.

Dejé pasar el tiempo, pero necesité pararlo por un momento para darme cuenta. Se paró, y a los dos segundos se reanudó pasando a ser algo mejor.



miércoles, 28 de mayo de 2014

La preguntita

Qué duros eran aquellos domingos. Maleta, despedida y coche. Llegar y colocarlo todo. Uno tras otro. Cuanto cuesta adaptarse y cuanto cuesta "desadaptarse".

Y en un chasquido, dos años fuera. Una buena decisión esfumada y muchas más decisiones que tomar esperando muy cerquita. Otra vez con la dichosa preguntita. Si es que todo pasa muy rápido, aunque lo veamos a años luz...
Recogerlo todo, despedirte, llorar, seguir recogiendo, volver a llorar. Todo irá quedando a lo lejos. Las noches en vela durmiendo en el sofá y todo aquello que has conseguido en este tiempo. Así es como se aprende, como se valora el esfuerzo de tu familia. De esta forma se sabe quienes son los que están ahí de verdad, y yo ya me di cuenta hace tiempo. No tengo ninguna duda, ellos son a los que doy mil gracias. Por las palabras, por el apoyo y por todo.

Aguantar mirando todas esas pequeñas luces. Miles de luces que parecen minúsculas. Ver como se apagan las farolas del parque, una a una. Seguir viendo el parpadeo de esa que está estropeada desde hace ya tiempo. El sonido del tren a las tantas y a las pocas. Ese sonido al que no pensaba acostumbrarme nunca y que ya ni escucho. Muchas mañanas, muchas tardes, muchas noches, y todo aquí, conmigo misma. Ha sido genial.

Una vez más, desde el pisito enfrente de las vías.




martes, 20 de mayo de 2014

Latido a latido.

Hay cosas hermosas. El tener pasión por algo es una de esas cosas. Quién me iba a decir a mi que podría sentir esto por estos colores. Que iba a llorar viéndoles llegar lejos. Que iba a emocionarme de esta forma, que iba a dar saltos y a gritar como una loca celebrando cada gol. Nunca imaginé disfrutar tanto.

Y aquí entras tú. El que de una forma u otra consiguió transmitirme todo esto. Lo curioso es que nunca me dijiste: "tienes que ser del atleti". Yo solita me encargué de serlo y de llevar todo eso que tú llevabas dentro.
Que duros aquellos años en los que solamente vieron batallas perdidas y que bonito es ver todo lo que estamos viendo ahora. En los momentos grandes pienso: "Como me gustaría que estuviese aquí para ver todo esto". Me encantaría. Me imagino abrazándonos en cada gol, llorando de alegría y gritándole a los cojines para no aterrorizar a los vecinos. Sería algo precioso. 

Es algo simple que nos hace felices. Que me hace feliz y que te hacía feliz. Una de cal y dos de arena. Sufriendo, pero siempre delante del televisor. Llorando de impotencia o bien de felicidad. Noventa minutos para acabar con las diez uñas de las manos. Algo sin explicación. Ningún spot publicitario es capaz de explicar con palabras lo que se siente. Yo creo que nadie es capaz. Todo lo que diga serán pequeños matices de este sentimiento, pero nunca podré expresarlo mejor que con lágrimas. Algo tan grande y tan fuerte como el acero. Que se lleva dentro, muy adentro desde que naces. 

Todo esto te lo dedico a tí. Cada gol, cada victoria, cada título y cada lágrima. Porque sin saber la razón, todo esto te lo debo a tí. Yo me encargaré de celebrarlo como si fuésemos dos y de llevarlo conmigo toda la vida. Gracias por haberme transmitido tanto.

LA HISTORIA SE ESCRIBE LATIDO A LATIDO.

A mi estrellita.