martes, 29 de abril de 2014

Umbral

Los umbrales del dolor son muy variados. Hay personas capaces de soportar el dolor más insoportable y otras que apenas pueden aguantarlo. Yo me refiero al dolor de corazón. Ese que toca cada uno de los sentimientos y te mata poco a poco a pesar de no ser un caso clínico. El peor de los dolores.
Nunca sabes lo que te va a suceder en la vida. Es tan impredecible que a veces sentimos miedo. De repente dejas de ser padre, madre, hijo, hermana, abuelo y también persona. Te conviertes en dolor, y es tan fuerte que puedes traspasarlo al resto de personas.

Nunca podrás imaginarte hasta donde puedes llegar, hasta donde puedes soportar. Te harás fuerte con el tiempo a pesar de haber sobrepasado el umbral máximo.
Esta vida siempre será injusta. Tiempo para creerlo, tiempo para saber que alguien ya no está y tiempo para despedirnos de ese daño. Hay veces que queda perenne. Hay heridas que nunca cicatrizan. Pero la vida sigue, y a la vuelta de la esquina nos esperan épocas difíciles.

Sin creerme toda esta locura que nos ha traído la vida… Va por ti. Por tu eterna sonrisa.


Hasta siempre.


domingo, 30 de marzo de 2014

Universal

Es tan sencillo como saber que te mueres cada vez que te mira. No existen los segundos vacíos ni la mente en blanco. Siempre hay un mínimo detalle que te hace recordar, que te viene flotando y te arranca una sonrisa.

Aprender a volar a medias. Apoyada en su cuerpo. Aprender a decidir, hacer planes mirando más allá de tus intereses. Aprender a complementarte. Nada te hará sentir mejor que el idioma de su piel. Sentimientos inexplicables, esos que de vez en cuando, muy de vez en cuando, te cortan la respiración. Los suspiros nunca fueron tan profundos en el mundo del suspiro. Las miradas nunca fueron descifradas de esta forma. El color del iris de los ojos nunca permitió ver tan adentro. Imaginarlo es bonito, pero sentirlo puede llegar a ser maravilloso.


La perfección sí que existe y es cuando te sientes perfecta.



domingo, 16 de marzo de 2014

FIN

Nervios. Al principio, entre medias y al final. Siempre están ahí haciendo que desconfíes y poniéndote las cosas un poco más difíciles. Nunca viene mal un poco de presión. A veces esos nervios hacen que tu cuerpo entre en un estado de euforia y te sientes "enchufado". Por otro lado, muchas otras veces, te traicionan y te dejan tirado.
Estar nervioso no es nada malo. Puedes conseguir hacer cosas grandes a pesar de estarlo. Retos que imaginas lejanos de conseguir y limitaciones que te hacen pensar que aún están más lejanos.

Y al abrir los ojos todo ha pasado. Esos nervios quedan atrás. Es hora de respirar; lo has conseguido. Bonita historia, bonita aventura y muchos recuerdos. Un gran esfuerzo que ha merecido la pena.
Sentimientos en cada uno de los poros de tu piel. Lágrimas, como no. Abrazos, sonrisas, emoción. Dejamos a un lado las tensiones y nos quedamos con lo que realmente llena a las personas. 

Ha sido increíble; gracias.

martes, 18 de febrero de 2014

EME

Hay cosas que son más complicadas de lo que podemos llegar a imaginar.
Los sueños, los planes y todo lo que deseamos hacer al lado de una persona, puede que un día ya no tenga sentido. El tiempo pasa y con él todo cambia. Lo que pareció ser un para siempre se queda en un hasta siempre.
Es algo natural. Las cosas llegan y como llegan se van. Igual que un castillo de naipes que se derrumba con un simple soplido.
Etapas, cuantas veces he hablado de etapas. Las páginas quedan llenas de  recuerdos imborrables, pero hay que saber dejarlas a un lado. Leídas y releídas. Pasarlas, y no volver a leer aquellas primeras líneas de esa historia que ya llegó a su fin.

Compra otra libreta. Todas esas páginas en blanco están ahí para llenarlas de nuevo. Los sueños y los planes que hiciste pueden llegar en otro momento, quién sabe. Empeño, ilusión, ganas. No tienen porque haberse perdido. Vuelve a empezar, nunca estuviste solo y nunca lo estarás.


Aquí estoy yo.



martes, 4 de febrero de 2014

DíaMundialContraElCáncer


Es inevitable escucharla y no acordarme de tí.
El sábado todo el mundo recordó buenos momentos a tu lado. Todos nos emocionamos escuchando las palabras del protagonista del día, tu hijo. No pudiste estar en un día tan especial como lo fue ese, pero tanto yo como todos los demás pudimos sentirte muy cerca.
La verdad es que no podría haber acabado mejor esa noche tan mágica. Recordando con cada foto y con cada palabra.

Me acuerdo de tu bigote tan bien perfilado, de tus paredes marrones, de tu voz diciendo: ¿es "poete" o "aineta"? y de las risas que me echaba cuando lo decías. Me acuerdo como si fuese ahora de ese puto año que jodió nuestras vidas. De los dibujos que te hacía para arrancarte una sonrisa en los momentos más tristes. Pero me quedo con los veranos en la playa. Con esos viajes en el toledo blanco escuchando Nino Bravo y tu "no sentido del ridículo" para salir con bermudas y calcetines altos. 

Sí, me acuerdo de muchas cosas y todas ellas imborrables. Todo el sufrimiento aquí está de más. Fuiste fuerte, muy fuerte y nos demostraste a todos lo que es luchar. Tu valentía y fortaleza fue admirable. 
Te echamos de menos.

"Lo que nos es querido siempre queda atrás".


17 de septiembre de 2013. P






sábado, 25 de enero de 2014

(V)uela

Vuelas, pero cuando es necesario tienes los pies sobre la tierra. Los pies, el pecho, las manos e incluso la cabeza. Aquí lo importante es que esa esfera, la que tanto deseamos tener en nuestras manos, no caiga. Seis personas con funciones diferentes pero con los mismos objetivos. 

Compartir con cinco personas más tu entusiasmo y tu pasión por algo. Un algo que para más de una  ha sido o sigue siendo todo. Poder celebrarlo de la misma forma que lo celebran los grandes. Porque no hay que ser los mejores para ser grandes. Sentirse llena cuando un balón se frena en tus brazos o vuelve hacia arriba después de haberte dejado las rodillas y parte del alma. Y es que si te dejas el alma es cuando realmente te sientes grande. Grande por hacer aquello que tanto te gusta, grande por luchar cada balón, grande por tener detrás a todas tus compañeras, esas que te salvarán el culo cuando ya no tengas ni aliento. 

El venirse abajo, el llenarse de rabia por haber mandado un balón a esa maldita banda blanca que tantas veces hemos querido estirar, patear o eliminar de nuestra vista. La que separa un juego de otro. Sentirse vacía también forma parte del juego, aunque siempre hay alguien que se encarga de llenarte con palabras, o con silencios. Un abrazo capaz de darte fuerza, la típica palmadita en la nalga para que recuerdes que no estás sola.  Los consejos del míster. Una mirada cómplice que te dice "podemos". El grito de guerra, imprescindible al comenzar cada batalla. Concentración. 

El sonido del balón sobre tus manos. Despegar del suelo y volar. Encajarle un derechazo al balón y dejarlo k.o. Como una dosis de adrenalina en vena. El olor a pista, las risas de los vestuarios, las celebraciones en medio del campo y en cualquier sitio. Pequeños detalles que solo comprendemos los que estamos ahí dentro. Ser una más. Que aporta, que sufre y que lucha. Disfrutar de cada punto, de cada partido y de cada momento al lado de toda esa gente que siente lo mismo que tú al tener un balón entre las manos.

Siempre tuve miedo a volar, pero ahora que lo hago, siento que lo necesito. Volando desde 2008.





jueves, 23 de enero de 2014

Punto y aparte


Gritarle a los cuatro vientos que queremos una vida de película no es la solución. Aquí todo consiste en dejar que las cosas se ordenen, como en un tablero de ajedrez. Pero si haces una mala maniobra ya estás fuera del juego. Aunque seguro que puedes mejorar aquello que dejaste colgado de un hilo y darle tres o cuatro puntitos para que no llegue a caer.

Tenemos miedo. Tropezar nunca ha sido algo deseado por nadie pero sí necesario. Los tropiezos no son caídas. Podemos hacerlo un millón de veces y  seguir de pie. Al pie del cañón. Hay quien tiene miedo a enamorarse. A sentir eso que hace que no puedas vivir sin esa persona. Sin sus buenos días ni sus buenas noches.

Muchos finales son los protagonistas de este miedo. Esas líneas limítrofes que acaban con tantos momentos o tan pocos. Como las de los campos de baloncesto, una vez pisas la línea, se acabó. Pero todo vuelve a empezar, solo hay un final final y ese es dejar de respirar.

Me quedo con los puntos y aparte. Dejan un espacio bastante importante entre línea y línea y aunque parezca que es un final, sigue habiendo aliento. Volver a empezar, retomar, continuar. Palabras que van cogidas de la mano. Todas vienen arrastrando alguna oportunidad, de esas que nunca, repito, nunca, hay que dejar escapar.

Una partida de ajedrez con tiempo y todo. Maniobras complicadas. Decisiones, muchas decisiones. Que más da si solo puedes avanzar casilla a casilla o si te tiran una pieza al suelo. Estás para seguir avanzando y para seguir jugando con las fichas que te quedan. A veces lo que parece un punto y final acaba siendo un punto y aparte. Aún está lejano ese famoso jaque mate… ¿Qué te parece si volvemos a empezar?