viernes, 18 de marzo de 2016

(Des)ordéname

Cuando te escucho entrar, tiemblo. De amor.
Quiero decirte despacio que me encanta que hayas entrado aquí.
Que hayas llegado al límite y que lo hayas (des)ordenado todo.
Desordenando mi pelo, (des)ordenaste también mi vida. Ahora no se donde guardé los sentimientos oscuros. Supiste romper las fronteras como nadie y todavía no se como lo conseguiste. Lo cierto es que sí. Esa capacidad para desnudar los sentimientos...
Única, como las manchas de tus ojos, como tu locura.

Y es que todos necesitamos a alguien que (des)ordene nuestra vida y venga dejando las puertas de par en par para que pueda entrar el sol. Que nos haga sacar los bueno y olvidar donde guardamos lo malo. Que nos desordene por fuera y nos ordene por dentro.

Mi mundo es mejor desde que tú lo (DES)ORDENASTE.

viernes, 11 de marzo de 2016

Hoy


Ese tren que se quedó en el camino
y no llegó a su destino.

 "En casa te esperan,
la comida está en la mesa"

"Esa, esa es la canción que estoy
deseando bailar contigo"

"Hoy salgo antes del trabajo,
yo recojo a los niños"

"Hoy tengo tiempo para ti,
hoy es nuestro día"

Hoy te echan de menos.
Hoy y siempre.
Hoy la herida escuece más de la cuenta.
Como la cuenta atrás,
esa que ahora es perenne.

Él, ella, ellos, tantos.

A los que fueron esperados
y no llegaron.


- El destino está en el camino - 11M

Ardo

Ardo,
sin querer, ardo.

Mi mente vuela
y se queja de la altura,
una altura de vértigo,
ese que sentí contigo.

Juntos ardíamos y lo sigo sintiendo.

Muy cerca, tanto que quema,
tanto que arde.

Hasta las palabras,
esas que se agarran a mis cuerdas vocales,
sin miedos, sin prisas, con males.

Ahora sangro,
como mi pluma sobre el papel,
como tus labios de miel.

Vivo, y lo hago sin ti,
sin tu vértigo,
sin tu ardor,
y sin tu miel.

miércoles, 3 de febrero de 2016

MR

Sin pensarlo ni un momento cogí un tren. No quise saber el destino, solo buscaba perderme. Me venían imágenes de tus ojos verdes, esos en los que me había perdido en tantas ocasiones. Esa mirada de la que no creía poder escapar.

Quise perderme, pero sin darme cuenta me encontré a mi misma.

jueves, 7 de enero de 2016

Amberes

La mayoría de las vidas están destinadas a viajar. Hay quien lo hace por ocio y quien tiene que hacerlo por trabajo.
Muchas de estas vidas se pasan la vida buscando su sitio. Ese sitio idóneo donde poder encontrar una media naranja, un medio limón o un medio aguacate; pero no se dan cuenta de que existen más cosas aparte de encontrar el "lugar perfecto".

Si viajas, te enamoras. De los paisajes, de la naturaleza, de la comida, de los bares, de las personas... Normalmente son las últimas las que retienen más, las que hacen que vuelvas, o tal vez que te marches lejos. 
La verdad es que se podríamos hacer un collage con todas las cosas buenas de cada lugar, aunque siempre habrá uno que recoja todo lo que necesitas, todo aquello que te llena por dentro.

         


La mayoría prefiere los lugares cálidos, donde las estaciones se reducen a una. El humor es diferente cuando te levantas a veintidós grados y te vas a la playa a darte un baño.
Pero existen lugares fríos donde se tiene que estar sí o sí. Donde el hielo mañanero congela los pelillos de la nariz.

El consuelo es que siempre se puede volver, a pesar del frío y de tantos kilómetros. Y siempre acabamos volviendo, ¿a dónde? a nuestro sitio, ese que siempre será nuestro sitio aunque estemos lejos, el lugar donde nacimos y donde hemos vivido siempre. Nuestro hogar, el que acoge a cualquiera y donde están las personas más importantes de nuestras vidas: la familia.

¡Hasta pronto guerrero!

lunes, 2 de noviembre de 2015

Viento de cara

Hoy es un día clave y sin querer afloran los sentimientos.

Hoy quiero devolverle a una persona todo lo que me ha dado durante años. Estando juntas y sin estarlo, siempre hemos tenido una conexión especial que nos hace felices. 
Ella me dio los mejores consejos. Me ayudó a dejarme llevar cuando mis miedos y mi forma de ser no me dejaban.

Entiendo tus miedos, todos tenemos miedos, pero las etapas que se van traen otras nuevas. Yo también he compartido contigo mis etapas. Un día como hoy hace dieciséis años marcó mi vida, lo sabes de sobra. La verdad es que marcó más a las personas que me rodeaban en ese momento, a "los mayores". Y aquí estoy, aquí estamos, viviendo otra etapa, otra más después de tantas.

Hoy, y solamente hoy, te diré que vueles. 
Quiero que pienses que en algún sitio está esa persona. Una persona que puede sacarte mil sonrisas por segundo y que con una mirada es capaz de hacerte sentir algo más fuerte de lo que has sentido nunca. Porque esa persona existe. Tú me lo decías y ahora te lo digo yo. Te digo que tienes la capacidad de emocionar con palabras, pero que lo guardas todo muy adentro. Puedes aportar cosas geniales a las personas, y solamente lo sabe la gente que te conoce. Tú también lo sabes. Sabes que eres magnifica, creativa, sensible, risueña. Lo sabes y lo sabemos. Todas esas virtudes y también defectos, son tu pasaporte hacia la felicidad. Me refiero a esa felicidad diferente, a esa felicidad que has intentado encontrar pero que ha estado jugando al escondite contigo. 

Mientras esté escondida sigue mostrando todo lo que eres, todo lo que te caracteriza y todo lo que te hace especial. La felicidad está en muchos sitios. Y esa que necesitas puede estar escondida tras un pelo corto y músculos o quizá tras un pelo largo y unas pestañas maquilladas. Tus preciosos ojos quedan bien con cualquier complemento. Cualquier persona que te acompañe podrá presumir de exterior, pero sobre todo de interior. 

Hoy, y solamente hoy, te diré: VUELA. Y si se te rompen las alas yo estaré aquí para arreglarlas. Para hacer que puedas seguir volando cada vez más alto. 

La felicidad está donde tú quieras que esté. 

Siempre contigo, Paula.

martes, 26 de mayo de 2015

"En los vértices del tiempo anidan los sentimientos"

Miro hacia atrás y se me ponen los ojos vidriosos. Todas las imágenes que me vienen son preciosas y sigo recordando tu voz. No parece pasar el tiempo. No parece que haya sucedido nada, pero sí.

Echo de menos poder completar mis días con tus visitas. Esas visitas que completaban algo más; mi alma, tu alma. Ese tipo de felicidad solo me lo dabas tú y ahora mi felicidad es otra. Una bonita felicidad pero a la que le falta una pieza, tú.

Piso poco esa calle. Cuando paso por allí mi alma se mete dentro de esas cuatro paredes mientras mi cabeza sigue caminando hacia mi destino, que no volverá a ser ese. Un lugar en el que me dejé los cuatro sentidos hasta el último minuto y en el que fui feliz junto a ti. 

Lo echo tanto de menos. 
Te echo tanto de menos. 
Pero se que me sigues completando allá donde estés. 

Gracias por tanto.